Lo que desde el corazón es cierto
desde la acción es posible

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Departamento Científico

Desde nuestro Departamento Cientifico, se han desarrollado conceptos como el PrincipioInfancia.
Uno de los objetivos fundamentales del Programa Infancia es promover en los adultos la clarificacion y valoracion adecuada del concepto de infancia, que va mucho mas allá de lo pequeño, o lo fragil.

Contactar con todo lo referente a la condicion infancia, tal como propone este enfoque, permite, entre otras cuestiones, reconocer y promover en los niños el desarrollo verdadero de sus potencias de plenitud así como el aprovechamiento y disfrute de las posibilidades nuevas de vinculación como los adultos que implica tal abordaje.
El alcance del mismo llega a la totalidad de los campos disciplinarios que intervienen en el tema de la infancia; los ámbitos de la salud, la educacion, lo juridico, la cultura y el deporte son depositarios de esta propuesta.


 

Semblanza de la Dama de Fe.
Ella avanza con decisión, la misma de quien cerca de la meta refuerza el paso y el aliento.

Nadie podría reclamarle voluntad, optimismo o fuerza de lucha. Tampoco carece de autodeterminación, y las horas parecen no hacer mella en su rendimiento. El sólo nombre de alguno de sus tres hijos, Karim, Zahira o Sharif, devuelve la turgencia a su mirada y, cosa extraña, la sonrisa radiante a su rostro tal y como si ellos estuvieran a su lado; como si los nombrados nunca hubieran partido y siguieran disfrutando de lo que todo niño que tenga su madre viva, tiene derecho a disfrutar. Esto es, la mirada amorosa del primer “otro” que nos vincula al mundo, la mirada que nos descubre como seres válidos, como seres esperados, como seres amados.


Lo que en términos inmediatos y palpables, los hijos de Gabriela obviamente no tienen, parecería transformarse en posible por  el decir imbuido de Fe de esta mujer. Ella, con cada palabra los sostiene y a la distancia los recrea. Sus manos, ricas en gestos elocuentes y tiernos, juegan, van y vienen a diferentes alturas; cualquier observador  que se descanse un instante en el permiso de comprender lo simbólico y misterioso de lo cotidiano, podría descubrir que en realidad teje vida para ellos. Estos quehaceres  no le impiden transitar corredores intimidantes de palacios gubernamentales, atravesar altas puertas y conversar de igual a igual, de corazón a corazón, con mandatarios que la escuchan respetuosamente por respetuosos ellos y por respetable ella.
Al modo de esas madonas tutelares de los antiguos hogares a quienes se les confiaba el cuidado de los más pequeños,  Gabriela acciona custodiando el principio de amor sobre el que debe erigirse todo vínculo con los niños. No obstante esto, a pesar de lo trascendente y fundamental de su tarea, la  vida “le acontece” en términos de espontaneidad y sencillez y es esto, justamente, lo que más sorpresa y adhesión despierta. Ella navega; al timón, como contramaestre, como marinero raso; a nada le quita el cuerpo. Entre artículos legislativos, dogmas eclesiásticos, textos freudianos, propuestas novoparadigmáticas y cuentas a pagar, Gabriela discute, asiente, analiza, escucha, piensa estrategias, descarta venganzas y crece en edad y en importancia. Resulta gracioso, tierno y profundo constatar su valentía y sinceridad al incursionar, productivamente, en los ámbitos profesionales que lejos de ignorarla la reciben, la escuchan y la consideran   Esto sucede porque, mas allá de poseer  formación y cultura general en continuo desarrollo, pertenece al mundo de los que nacieron para representar a otros, de los que llegan para abrir caminos de esperanza y concreción a los muchos con quienes se identifican.


Nunca olvidaré su imagen riendo a carcajadas bajo la llovizna cuando una vela que intentaba encender, una y otra vez se apagaba. Le pidió a uno, a otro, a otro y a otro, lumbre; finalmente, la vela quedó encendida y a mí me pareció que fue porque, también en esa circunstancia, se ganó la simpatía de Dios.


No sé cuánto de lo que se propone habrá de ser comprendido y otorgado por voluntades humanas; no sé en que tiempo terrenal volverá a estar con sus hijos;  sólo sé que, al igual que con la vela, ella seguirá intentando. La acompañamos o  llega sola?

A I P
Victoria Birabén
Psicóloga- Energóloga
Directora Científico Académica
Fundación Niños Unidos para el Mundo

Dr. Carlos Romano

 

 

El golpeó mi puerta y la de la Fundación sacándose su toga de Juez y de inmediato se puso a estudiar el Derecho Musulmán, el Derecho Internacional, sumando a todo el bagaje de conocimiento que traía. El trabajo y el conocimiento se amplió cuando con Victoria comenzamos a vincular ambas ciencias; fue una etapa de tanto crecimiento para mí…  para todos. Ampliamos, buscamos y estudiamos todos los conocimientos posturas y valores frente a mis hijos y frente a toda la infancia. A pesar de que el país pasaba una de sus peores crisis nosotros seguíamos como tres mosqueteros trabajando día y noche. Así fue como nos fuimos haciendo uno entre los tres logrando la empatía, el respeto y la confianza creando estrategias y el departamento científico que dio vuelta nuevamente nuestro ser, ubicándonos en la tierra del niño para poder actuar a la altura de ellos y ser sus legítimos representantes. He sido afortunada en ellos; la vida me bendecía en ellos.No solo son mis asesores sino que somos familia del alma; ellos llevan a mis hijos como yo los llevo; ellos llevan la historia como yo la llevo.Ellos han sufrido, han padecido, han pasado por muchos riesgos y no cejaron, siguieron a mi lado.

SUPE DE LA HISTORIA DE GABRIELA ARIAS URIBURU COMO TODOS
Los medios en mi país reflejaban una vez más un hecho injusto y triste. Presentaban a una mamá en lucha enfrentando, una vez más, algo que dicen “sin solución posible”.
Aquella vez fui invitado a integrar un panel en el ámbito de un congreso organizado y llevado adelante por niños, sólo ayudados por adultos desde lo estructural, lo que me pareció una idea fantástica, por lo que accedí de buen grado.
Al ingresar al centro cultural observé, a mi izquierda en una salón, a una delgada joven que jugaba y cantaba alegremente con un grupo de infantes, a la par generaban dibujos y consignas. Recuerdo haber pensado se trataba de una maestra jardinera, llamándome la atención el cálido y entusiasta ambiente de la “salita”.
Como todo adulto intelectual, en mi “enyesada” visita, lejos de sumarme a algo así, me arrinconé con otros que felicitaban la concurrencia del juez de familia en turno y conocido conferencista. Pero qué detalle, mi charla ese día, por voluntad propia y prudencia, sólo duró siete minutos.


Gabriela Arias Uriburu, la “maestrita”, integraba el panel y había disertado antes que yo. Que podría faltar decir y hablar en el idioma de la infancia ya. De lo que se pueda traducir de un niño a un adulto  todo estaba realizado, dicho y contado. Una historia real había erguido distintas y muchas otras historias en el corazón sin edad de cada uno.
El primer contacto inspirado es la que más nos aproxima al conocimiento de otro. Por eso parto de aquí para su semblante Gabriela siente y se expresa como niña, mamá y anciana.

Dentro de un cuerpo juvenil encierra la experiencia del dolor, el ego vaciado por el abandono, la valentía que sólo deja mucha tristeza, y una sonrisa de esperanza sólo asequible por los que no se resienten en la tragedia.


Gabriela es mujer integrada después que la vida la desintegró. Voz dulce que no calla. Trabajadora fiel que no se deteriora. Figura mediática que no se marea. Viento nuevo que empuja a lo nuevo.


Luchadora leal, por sobre todo una guerrera que se forja en mis tiempos. Con una lealtad en los sentimientos como huellas de caravana. Varias veces, como tales guerreros traicionada. Pero que, habitante del desierto, prefiere morir y transformarse en agua.

A cuatro años de que la privaran de la presencia física de sus tres hijos, Dios quiso juntarnos en una amistad e iguales batallas. Una amistad que me parece la antigua compañía de los reunidos por lo épico. Signados por la tragedia, compinches alegres de la fidelidad, hermanados desde antes y comprometidos por los días y el riesgo. Limpios por el sol, sólo cobijados por las estrellas

Ella despierta a la guerra desde lo espiritual con una dinámica capaz de invertirse en lo social.Esta mujer de mente y manos inquietas, de voz infantil y palabras profundas. Terca como una montaña, a veces autoritaria, a veces dócil e ingenua. Quien sonríe extrovertidamente y se amolda a todo. Tiene mi admiración entre muchas, por dos cosas que no siempre se inhalan y quiero destacar.


Es que más allá de toda transparencia o interior defecto resulta constante su esfuerzo por respetar a la persona que tiene enfrente. Se esmera como una niña en esto. Como todo ser es capaz de enojar y bendecir. Pero cuando ella enoja  o lisonjea lo hace como niña.
Lo segundo, aún cuando humanidad que se angustia, deprime y mal dispone como cualquiera, en su historia personal reconozco es de aquellas que se amistaron con su propio drama.


Allí, como encarcelados cuando la vida nos pega. Y parece limitar hasta el ahogo los lugares, y generar de los tiempos la sensación de lo eterno. Como una anciana eremita Gabriela supo administrar espacio y tiempo, y sin enfadarse aprovecharlos. Por eso dije, me parece anciana.


En esto radica el cóctel que la torna especial e intermediaria de algo nuevo. Más allá de todo ángel, preparación, suerte, perseverancia, dedicación  o esfuerzo, es elemento originario y natural, directo y leal, como niño. Por lo que cumple con aquel “dejad que vengan a mí”, y puede hablar a la niñez.


Es diamante en bruto trabajado en el sufrimiento, no por el pico del odio, sino por el cincel de la esperanza y el amor. Y entonces, con “la carga ligera”, puede decirle a la humanidad como vieja. Por eso ruego como intuyo, que el camino del reencuentro con tus hijos sea el comienzo con ellos y para todos. Conforme es camino de destino y desierto.
Como deseo, desde la mujer niña, mamá y anciana. Con ojos vivaces y cabellos sueltos. Gesticular e hiperactiva. Desde tu cobijadora ternura. Con el fresco rocío de la noche. Gabriela, hace su camino, no olvida su sencillez, no olvida la verdad, y sabe de entrega.
Mujer de todas las edades y muchas culturas. Dejemos que sea ola en el mar y agua en el desierto.


Gabriela que tu vida desarrolle con la infancia un juego y una canción. Dibujos coloridos de alegres quimeras y sueños que se proyectan. Consigna breve que compromete y a todo el que duerme lo despierta.
Como en el instante de la primer vez que te ví.

Carlos Romano
Juez de Familia
EXPERTO de FOUNDCHILD.

 

 

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