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El perro que es asistente judicial

Por Consuelo Terra / Fotografía: Álvaro de la Fuente

 

En el Primer Juzgado de Familia de Santiago trabaja una perra labrador que tiene oficina propia, cumple horario y tiene derecho a vacaciones. Su tarea es entregar apoyo emocional a los niños que tienen que declarar: juega con ellos y los acompaña para que puedan responder las preguntas de los jueces. Este es el seguimiento en un día laboral de esta peculiar funcionaria.

Los lunes son el día de audiencias de juicios en el Primer Juzgado de Familia de Santiago y a las 9 de la mañana las salas de espera están atestadas de demandados, demandantes, abogados y niños. Muchos niños, de todas las edades, que se aburren, lloran, o corretean entre los asientos. El ambiente está cargado de tensión y tedio hasta que, a las 9:30, una aparición inesperada hace girar varias cabezas sorprendidas. Es Peseta, la perra de asistencia judicial del Primer Juzgado de Familia: una labrador negra de 8 años, cachetes mofletudos y ojos bonachones, que entra al edificio de calle San Antonio llevada de la correa por su entrenadora y sube al ascensor junto a abogados y actuarios hasta su oficina en el segundo piso.

Afiches que la muestran con el peto negro que usa como uniforme de trabajo están colgados en las salas de espera, con la frase “en este tribunal trabaja un perro de asistencia judicial”. Un breve texto explica que su función es entregar apoyo emocional y acompañar a niños, a adolescentes y a adultos en las audiencias reservadas frente a los jueces . El servicio es gratuito y se solicita en la Oficina de Atención de Público del juzgado.

Desde que empezó a trabajar en el tribunal en enero de 2010, autorizada por una resolución de la Corte de Apelaciones, Peseta es solicitada, en promedio, 16 veces al mes para acompañar a adultos mayores, personas con discapacidad, mujeres embarazadas, adolescentes y, sobre todo, a niños. Como una funcionaria más, Peseta tiene labores definidas, un horario –lunes de 9:30 a 12:30 de la mañana–, uniforme de trabajo, vacaciones y licencias por enfermedad. Su oficina propia está junto a las salas de audiencia, y aparece en la foto institucional del Primer Juzgado de Familia. La magistrada de este juzgado, Alejandra Valencia, aclara: “No es una mascota, es un perro profesional y así lo tomamos nosotros. Su presencia ha reducido mucho el estrés que se vive en tribunales. En las fotos institucionales los funcionarios suelen aparecer muy serios, pero en la foto con Peseta la energía es otra, todos estamos sonriendo”.

[Leer La Nota Completa]

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