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La Historia de Ivan y Cecile

LA HISTORIA DE IVAN; PEDRO Y CECILE

 

Esta carta se la dedico a todos los niños y adolescentes en el mundo.
(La carta esta escrita en masculino pero se refiere a los dos sexos)

No todos lo niños que vivimos en este mundo tenemos la vida que hubiéramos querido tener…
Una corta explicación sobre eso,  es que los problemas familiares entre los adultos (los padres) no tendrían que afectarnos…

“Cada uno con su punto de vista”,   esto es lo que nos dicen los padres,  pero no!!! No es así, todos vemos con los mismos ojos,  lo que es verdad es que no todos entendemos lo mismo.

“El diablo sabe mas por viejo que por diablo”,  es lo que me dice mi papá,  la experiencia la recibimos con los años y no con lo que estudiamos en la escuela.

Ahora me presento un poquito:
Me llamo Iván Alexander Zelona,  soy un adolescente de 15 años, soy argentino y vivo en Israel.
Mis padres llevan separados desde que cumplí los 5 años,  y crean o no,  todos los días hasta hace poco pase momentos dificiles en mi vida…
Cada vez que tenían que hablar por teléfono era “la guerra de los mundos”,  solo gritos,  pero al final el que sufría de sus peleas era yo,  por que? Pues por que yo no tengo que escucharlo…

Hoy DIA:
Desde que nací viaje por el mundo (miami, españa, israel, argentina)  pero ahora desde que la “fundación niños por el mundo” me ayudo,  no se pelean más y mi vida es más normal…
Así que a todos los que tienen problemas familiares,  no sigan sufriendo como hice yo,  porque en la fundación están para ayudar,  y a mi me ayudaron…

Iván
ivan_zelona@hotmail.com


Carta de Cecilie

Queridos Padres:

Hola. Mi nombre es Cecilie Finkelstein y vivo en la Ciudad de Nueva York. No sé muy bien cómo comenzar esta carta con referencia a su hijo/a, entonces creo que empezaré con algo de la historia de mi infancia.

Nací en Noruega de un padre Norteamericano y una madre Noruega. Cuando tenía 3 mis padres se separaron. Su matrimonio no funcionaba y se fueron a vivir a casas distintas. Yo vivía con mi madre pero pasaba los fines de semana, varias tardes y las vacaciones con mi padre. Justo después de mi cumpleaños número 4 mi papá me pasó a buscar para pasar el día juntos, en vez de traerme de vuelta esa tarde como lo había arreglado, me llevó al aeropuerto y me trajo a América. Nos escondimos de mi mamá durante 14 años. Al principio la extrañaba mucho y lloraba por ella, pero me dijeron que era una mala persona y que no quería estar conmigo. Con el tiempo aprendí a tenerle miedo. Luego me dijeron que me quería llevar y entonces yo, deseosa, lo ayudé a mi papá a esconderme. No la recordaba y creía lo que mi papá me decía de ella. Me dijo que era Nazi y me lastimaría si me encontraba.

Viví en 3 países y en 34 estados de EE.UU, a veces me vestía como un varón, tenía varios nombres diferentes y a menudo no iba al colegio: todo para escapar de una persona que una vez fue una de mis dos personas favoritas. No trataré ni escribiré toda la historia aquí porque es una historia larga y complicada. Suficiente con decir que no fue una experiencia positiva y me ha dejado con muchas cicatrices. No tenía un hogar verdadero, ni identidad propia. Me llevó mucho tiempo pero finalmente estoy empezando a curarme.

Fue horrible empezar a darme cuenta, mientras crecía, que las acciones de mi padre negaron el amor y el cuidado, la identidad y el sentido de familia y seguridad que me podrían haber dado el tener a ambos padres. Todavía no estoy segura por qué hizo lo que hizo, aunque ha afirmado que fue un acto que no debería haber hecho, pero sé que no tenía nada que ver con mi bienestar. Me amaba mucho, de eso estoy segura, pero no actuó con amor. Yo me convertí en un rehén. Había cuestiones entre él y mi madre como tiene cualquier pareja divorciada, pero no existía ninguna razón para negarme el amor de mi madre, quien no era abusiva de ninguna manera sino que era cariñosa, y ciertamente no era Nazi. Mi padre me puso en el medio, me sacrificó a mí por su enojo.

Todo niño necesita y merece todo el amor que pueda recibir. El derecho básico de todo niño, sin importar lo que sus padres sientan el uno por el otro – no importa en qué cuestiones están en desacuerdo, ya sea filosóficas, religiosas, financieras o emocionales -, es tener a ambos padres en sus vidas. No haga que su hijo/a elija a uno por el otro alienando a su hijo/a y diciéndole cosas sobre el otro/a. No es la guerra de su hijo/a. No mantenga a su hijo/a de rehén. Por favor.

No sé su historia particular ni lo que están pasando. Pero para el interés del futuro de su hijo/a y su interés mientras su hijo/a crece; por favor debe darse cuenta que no existen ganadores cuando coloca a su hijo/a en el medio del problema de los padres. Sólo hay perdedores. Por favor deje que su hijo/a tenga una relación, y una buena, con ambos padres. Tráguese su orgullo, y su enojo cuando se trata del bienestar y la felicidad de su hijo/a. Maneje las cuestiones en forma constructiva, no destructiva.

Atentamente,

 

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Los niños en el medio

Lo complejo de determinar la custodia – las cuestiones en juego que surgen en el tribunal cuando se resuelve la custodia de un niño – es saber si será el padre o la madre quien mejor está preparado para hacerse cargo de él. ¿Existe un riesgo de sustracción? ¿Con quién desea vivir el niño? Todos estas son difíciles preguntas a considerar además de tener en cuenta la edad del niño, la desorganización que ocasionará la decisión del tribunal en la vida del niño, si el niño estará alejado de uno de los progenitores por decisión del otro progenitor, si la custodia compartida es factible, las circunstancias financieras y emocionales de ambos progenitores, otros niños y miembros de la familia involucrados, etc.
Los casos de custodia de menores son terriblemente difíciles para los jueces y autoridades involucrados, ya que difícilmente exista una clara solución en dichos casos. Difícilmente todas las partes en un juicio queden satisfechas, y a menudo la tensa relación entre ambos progenitores empeore a medida que transcurra el procedimiento legal. Y son los niños involucrados quienes sufren los efectos posteriores.
En algunos casos, un progenitor sustrae al niño en lugar de aceptar el fallo del tribunal, o amenaza con sustraer al niño o mantenerlo alejado del otro progenitor, o se le hace creer al niño que debe escoger entre uno de los progenitores o compensar la difícil situación por la que atraviesan los padres. El niño es quien realmente pierde. La pelea entre los padres lastima a los niños, en especial cuando quedan atrapados en el medio. Los niños sienten culpa, están asustados y se sienten inseguros y la sustracción por parte de uno de los padres los lastima aún más. El niño no está bien por que está en contacto con uno de los padres. La pérdida del otro progenitor significa una circunstancia devastadora en su vida. Así como también lo son la falta de información, la pérdida de personas o lugares familiares, recibir críticas sobre el otro progenitor, creer que no este último no lo ama o ha muerto.
Sé de los efectos en los niños ya que yo también fui sustraída cuando niña y también se me dijeron todas esas cosas sobre mi madre. Aparentemente mi bienestar era algo secundario y mi padre encontró algún tipo de justificación para lo que estaba haciendo. Más tarde justificó su accionar diciendo lo siguiente: “ A un padre  se le permite  viajar con su hijo siempre que lo desee”, “ Te pregunté si querías ir y aceptaste”, “tu madre era una mala persona” etc. Pero todas sus razones no son suficientes para justificar que me haya mantenido escondida, que haya cambiado mi identidad muchas veces, que haya sido maltratada, vestida como varón para pedir dinero, hasta que tomé consciencia de que algo andaba mal y que tal vez faltaban piezas para armar el rompecabezas que significaba mi vida. Conocí a mi madre, una encantadora maestra de origen noruego y descubrí tristemente que me habían negado la posibilidad de conocerla y ser su hija durante muchos años ya que fui tratada como un objeto. También era hija de mi madre y merecía tener a ambos progenitores a mi lado.
Hubiera tenido una opinión mucho mejor de mi padre, quien ya había sustraído a sus hijos nacidos de un matrimonio anterior muchos años antes de haberme sustraído a mí, si él hubiese podido separar los sentimientos (dolor, temor a perderme, enojo) que lo llevaron a sustraerme del saber que lo que hacía me dañaría. Con anterioridad a la sustracción, solíamos pasar bastante tiempo juntos, habíamos regresado de un viaje de dos semanas a Dinamarca. Sé que mi padre me ama, pero ese amor se ha visto teñido por el egoísmo y su miopía. En la actualidad, no tenemos una buena relación.
La función de los tribunales puede tener incidencia en la prevención de los casos de sustracción si se trabaja en forma conjunta con el objetivo de crear un espíritu de amistad en el marco del tribunal, bregar por acuerdos de custodia compartida siempre que sea posible, proporcionarle la oportunidad de conciliación o asesoramiento a los padres que se encuentran en proceso de separación/divorcio, recomendando terapia de grupo/ sesiones en talleres centradas en el compromiso, la comunicación y haciendo hincapié en los peligros de la sustracción y la separación, proporcionando literatura y material audiovisual orientados al mismo objetivo, y otros métodos para crear un entorno agradable en tanto sea posible y por el bien de los niños.
La función de los padres es mostrar auto control y una actitud de compromiso. TENER COMO PRIORIDAD EL BIENESTAR DEL NIÑO. Mereces un trato justo y no sentirás que has conseguido lo que deseas o necesitas.  No es una razón para sustraer o crear una situación en la cual el niño esté en el medio; no es correcto maldecir a tu ex esposo o esposa, interferir en la custodia o crearle un trauma al niño. HABLA con los abogados, quienes estén involucrados en el caso, amigos que guarden una posición objetiva o quienes puedan ayudar a determinar el próximo paso a seguir y otras opciones, pero piensa siempre en el bienestar del niño. Diviértete con él cuando estén juntos. NO abrumes al niño con tus problemas y pesares al respecto del otro progenitor. Los tribunales pueden decidir que el niño vivirá contigo o no  pero no podrán decidir si el niño te amará o no. No viví con mi madre durante mi infancia, y mi padre hizo todo lo posible por separarme de ella, pero no funcionó y hoy tenemos una relación buena y sólida. Su amor y cuidado fueron significativos. Sabía en lo profundo de mi corazón que podía amarla y contar con ella.

Es preciso comprender que ninguno de los padres estará completamente feliz con las decisiones respecto a la custodia y crianza del niño. Compromiso. Toma decisiones en las que la prioridad sea el niño en lugar de desperdiciar tiempo y dinero peleando y discutiendo las decisiones. No digo que debes aceptarlo todo. Digo que es preciso ser razonable. Saca lo mejor de la peor situación. Si tienes la oportunidad de visitar al niño, hazlo a pesar de que las circunstancias no sean las más agradables (es decir, visitas supervisadas que te hagan sentir humillado/a, tener que viajar varios kilómetros, etc.). Lo mejor  que puedes hacer por el bienestar a largo plazo del niño es mantener una buena y sólida relación con él y hacerle saber que harás todo a tu alcance para estar con él, y que dejarás tus sentimientos a un lado para garantizar que él esté feliz y seguro.

 

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