Lo que desde el corazón es cierto
desde la acción es posible

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Multiculturalidad

“Muchos de los casos que recibimos en Foundchild provienen de oriente; en especial nos llegan consultas de posibles casamientos entre musulmanes y no musulmanes.

Sabemos que hasta que no haya un convenio o una ley universal que proteja y acompañe a los niños que nacen de los matrimonios interculturales, son familias que están en riesgo, comenzando por la falta de relación entre la Ley Musulmana y el Derecho Internacional.

Sabemos también que hay matrimonios que mas allá del riesgo están tratando de con-vivir. Hay mucho camino por andar, en reunir e inter-relacionarse.

Una familia multicultural es aquella donde cada uno vive y se relacionan en libertad y sin sometimiento; relación que nace y se sostiene en el origen cultural y religioso de cada uno.

Una familia multicultural es aquella donde ninguno renunció a su origen y el pan que se sirve en la mesa es el pan de ambos.

La familia multicultural es la familia que camina en medio del camino, tomando cada uno de sus orillas, entregándoles así a sus hijos la magnificencia para convertirse en ciudadanos del mundo, integrando en su ser todo el planeta y en ellos a todos; comenzando por sus padres y sus familias aunque estos provengan de orígenes diferentes.

¿Crees que es posible? Estamos en camino aunque falta mucho por andar mientras aprendemos a relacionarnos”.

Gabriela Arias Uriburu

 

CASAMIENTOS ENTRE CÓNYUGES SUIZOS Y MUSULMANES. Conocer y prevenir los conflictos

Por Sami ALDEEB. Traducción Carolina Sandra Monzón

El casamiento es un contrato particular acabado entre dos personas consintientes y decididas a hacer un camino en común, en principio para toda la vida. No es solamente un contrato de derecho privado. La declaración de los esposos delante del oficial del estado civil da pie al nacimiento, en virtud de la ley, de una institución jurídica que obedece a reglas propias y que escapa ampliamente a la libre disposición de los esposos.

Todo casamiento comprende su lote de problemas, sea cual fuere la nacionalidad o la religión de los “cónyuges”. Para evitar al máximo las dificultades, es indispensable que los futuros esposos estén bien informados antes del casamiento a fin de que:

– sepan claramente cuáles son sus derechos y sus deberes respectivos

– acepten libremente asumirlos con conocimiento de causa y de buena fe

El deber de informarse en vista de una aceptación libre del otro es esencial para cada pareja, pero es más difícil realizarlo cuando los dos futuros cónyuges pertenecen a dos culturas diferentes. Por ello, es importante que se tomen el tiempo necesario para reflexionar individualmente, juntos y con una persona de confianza, a fin de llegar a un entendimiento común antes del casamiento.

Cierto, una estadía del cónyuge suizo en el país del otro antes del casamiento puede ser útil, incluso recomendado. Pero los problemas jurídicos y las costumbres locales no siempre se perciben fácilmente, sobre todo cuando no se conoce ni la lengua ni las leyes y cuando encima se está enamorado. La finalidad de este texto es, entonces, llamar la atención de los futuros cónyuges sobre ciertas normas jurídicas y costumbres sociales que pueden encontrare entre los musulmanes y que difieren de aquellas conocidas en Suiza.

El texto también puede servir a los oficiales del estado civil para orientar a las personas que quieren contraer un matrimonio similar. Entonces, pueden darles el texto a título informativo antes de proceder con las formalidades del casamiento.

Para mayor información www.sami-aldeeb.com

Sami ALDEEB ABU-SAHLIEN

Cristiano árabe, de origen palestino y de nacionalidad suiza. Licenciado y Doctor en Derecho de la Universidad de Friburgo. Recibido en Ciencias políticas en el Instituto Universitario de Altos Estudios Internacionales de Ginebra. Responsable del derecho musulmán y árabe en el Instituto Suizo de Derecho Comparado de Lausana desde 1980. Profesor invitado en las facultades de Derecho de Aix-en Provence y de Palermo. Es autor de numerosas obras y artículos

saldeeb@bluewin.ch

 

Historia de tres niños multiculturales

 

Fueron las madres españolas quienes me alertaron y me concientizaron en que debía luchar por mis hijos desde mi tierra: …..- Gabriela no te muevas de Argentina porque una vez que entres a Jordania nadie podrá ayudarte, no podrás salir de allí. Ellas ya habían pasado por el secuestro de sus hijos. Sus historias eran desgarradoras. En la desaparición de sus hijos, sus vidas pasaron a estar en constante peligro por las amenazas. Algunas por miedo abandonaron la lucha. Yo no podía escuchar estas historias….sentía volverme loca. Pensaba en mis hijos y en como estarían… Algunas de estas madres no supieron nunca más de sus hijos.

OH Dios!!!! No podía creer lo que me estaba pasando.

Yo no podía pensar en contrasecuestrarlos o esperar a que ellos crecieran… eran tan pequeños!!! Karim 5 años, Zahira cumplía 4 años y Sharif 1 año y 8 meses.

¿Qué hacer?

¿A dónde dirigirme?

¿Quién podía ayudarnos?

***

 

En Europa y en Estados Unidos los secuestros parentales ocurren desde hace tiempo. La opinión pública, la prensa y las organizaciones no gubernamentales se encargaron de divulgarlos. Comenzaron a entender que la globalización entre personas se encuentra desprotegida.

A diferencia de América, pocos fueron los casos divulgados y el tratamiento que se les daba a nivel jurídico y social, era como “un problema entre particulares”o “problemas de padres”.

Con este panorama desalentador y mi vida destrozada comencé a dar los primeros pasos en un nuevo camino por la infancia, al que yo llamaría más tarde ”la lucha por mis hijos”.

 

En el año 1998 en medio de la desesperación y la desaparición me inundé de leyes y tratados. Las historias de secuestros llegaban a mi día a día obligándome a buscar los fundamentos en la filosofía y la antropología. Toda la investigación hecha hasta ese entonces hablaba de los padres pero, ¿y los hijos?. A mí me preocupaban mis hijos.

Cultural y jurídicamente, el tratamiento a los casos de sustracción se hace, aún hoy, desde una cuestión formal: a quién otorgar la tenencia.

 

Mientras los expertos hablaban de tenencia, yo explicaba que esto no era un problema de tenencia: Karim, Zahira y Sharif, de un día para el otro, fueron alejados de su hábitat: le secuestraron su madre; le desaparecieron su tierra, su almohada, sus juguetes, sus amiguitos, su comida… su idioma; les secuestraron  su entorno socioafectivo y geográfico habitual. Pero por sobre todo, dejaron de contar con la totalidad de sus referentes válidos a partir de los cuales ellos construyen su identidad y autonomía; su mamá; su papá; su familia.

 

Sufría el no saber de ellos, el no poder abrazarlos, el no poder decirles en mis caricias cuánto los amaba, que el vínculo se convirtió en mi leitmotiv de lucha impulsándome a la construcción de un nuevo camino.

Luché desde un nuevo paradigma: el paradigma de los vínculos.

 

 

¿Son los padres los que necesitan al hijo? o ¿es el hijo el que necesita a los padres?

Otra es la historia cuando se hace escuchar la tragedia desde los niños.

¿Cuál es la autoridad que debe ayudarlos a resguardar su totalidad de vida? Cuando los padres amenazan la integridad de los hijos, defendiendo sus derechos a ser padre o madre; cuando dejan de ver al hijo como hijo, y pasan a usarlo como “el botín”.

¿Quién protege a los niños?

Las respuestas a estos interrogantes las encontré en la Convención de los Derechos del Niño. La Convención dice que son los ESTADOS los que deben velar, proteger y garantizar la vida de los niños en el mundo. Es el Estado el que tiene la potestad para ayudar a mis hijos y a todos los niños que viven un secuestro parental. Y de allí entonces que los niños son una cuestión de Estado. La Convención había sido firmada por casi todos los países del mundo.

 

Así comencé el camino paradojal y emblemático. Ahora debía mover al Estado mientras de a poco callaban las voces que decían  _… ¿y vos como te casaste con el musulmán siendo tan linda? _… el debe seguir enamorado de vos… _…contratá el comando y traelos, los hijos son de la madre.

Yo respondía: ….- los hijos deben tener papá y mamá, deben recuperar en la madre la familia, su integridad. Ellos deben crecer en contacto con ambos padres, con ambas culturas y religiones.

 

Llegué al Estado de la mano de la prensa y la opinión pública. Debía lograr que la historia de mis hijos fuera la historia de lucha de cada argentino. Mis tres años de periodismo en Guatemala me ayudaron a que la prensa fuera un compañero válido y eficaz. Me recibieron Menem y De la Rúa (ambos presidentes en mi país) y muy lentamente, el Estado se puso en funcionamiento para reestablecer los derechos de mis tres hijos.

 

Con los nuevos casos de secuestro y mi dedicación personal por estudiar este “nuevo fenómeno mundial de la mano de la globalización: el secuestro parental”, comencé con un trabajo interdisciplinario, uniendo lo jurídico a lo psicoespiritual y social; que me llevó más tarde a encontrarme con quienes son hoy mis amigos personales y mi equipo asesor: el Doctor Carlos Romano y la Lic. Victoria Birabé. En paralelo, creamos la Fundación ”Niños Unidos para el Mundo”, única en Latinoamérica sobre secuestro parental, pero la primera en el mundo en abordar el tema de restitución y revinculación DE LA FAMILIA CON EL NIÑO EN CARÁCTER DE PERSONA PRIMORDIAL.

 

Mi presencia en los Organismos Internacionales y en las Cumbres de Mandatarios hizo que mi figura creciera, y más aún, cuando el análisis del secuestro parental comenzó a verse desde el lugar del niño y sus vínculos familiares. Esto fue obligando a los gobiernos junto a su diplomacia a transformar la visión del secuestro parental; del derecho internacional privado se iba al derecho internacional público.

 

Lo que primeramente logró Argentina en el caso de mis hijos fue que Jordania contestara ante los reclamos de Estado con una invitación a que la madre viajara a verlos. El 13 de diciembre de 1998, a un año del secuestro, el Reino Hashemita  decia “le posibilitamos a la madre que los vea…” (como si fuera sólo ese el problema). Pensar en trabajar entre los Estados para el reestablecimiento del vínculo, mientras se iba viendo de qué forma creativa se resolvía la cuestión de fondo, era como una locura. Así se logran en estos casi 8 años, 8 visitas.

En los primeros 6 años, el perfil de las visitas era como visitar a tres presos. Instalada en Jordania, la familia Shaban me recogía para llevarme a un lugar desconocido a ver a mis hijos. Con este tipo de escenario tuve que buscar mi alma para potencializar nuestros encuentros y fortalecer en horas a mis hijos, ayudarlos a afrontar todo lo que se nos venía y crear el VINCULO A DISTANCIA*.

 

Tiempo le tomó a los Estados entender lo que debían hacer por mis hijos. Poco a poco, el caso Arias Uriburu se instalaba como emblemático a nivel mundial. Karim Zahira y Sharif me convertían en una nueva madre revolucionaria;…_ los chicos deben tener contacto con ambos padres aunque estos decidan lo contrario siendo el ESTADO EL CUSTODIO DE LA FAMILIA.

 

Es en la familia donde todo niño tiene la posibilidad de crecer y formarse para ser un SER HUMANO ÍNTEGRO. Pero el Estado no tenía los instrumentos para poder hacer valer estas cuestiones por los niños. Fue entonces Foundchild, quien a través de su equipo, creó documentos inéditos para la infancia:

La Corte Internacional de Familia: Que esté dispuesta a mediar por los niños a estar en contacto con sus padres, aunque estos residan en países diferentes.

Tierra Infancia: Un espacio natural dedicado a la niñez. Un ambiente de integración y encuentro, a resguardo de aquellos elementos conflictivos o traumáticos que surgen en situaciones tales como, por ejemplo, el enfrentamiento de la problemática de la sustracción de niños por parte de unos de sus padres.

Los Convenios Bilaterales entre Estados: para la revinculación familiar.

 

Departamento Científico FOUNDCHILD: desde el Marco Referencial, el departamento científico dio a luz “El principio infancia”. Todo niño desde su totalidad y su potencialidad puede ir mas allá de lo ocurrido con sus padres. La gestalt dice que el niño es mas que la suma de las partes.

 

Todos estos documentos son instrumentos revolucionarios que transforman el orden social y jurídico del mundo, para proteger a la futura sociedad multicultural que está naciendo de la integración planetaria. Es en el contexto global, donde los Estados deben ser los garantes para reestablecer los derechos de los niños. Toda esta documentación esta en manos del Gobierno Argentino.

 

A cinco años del secuestro, logré de quien nunca imaginé, “un gobierno de transición”, que entendiera cómo llevar el caso de mis hijos al nivel de Estado que merecía por lo explicado anteriormente. Gracias a la actitud del Presidente Duhalde y de su canciller Ruckauf se logró una apertura a nivel oficial entre la Casa Real y la Casa Rosada, posibilitando la gestión del Doctor Romano, nombrado desde  ese entonces Emisario Presidencial y Embajador –ad honorem- para cuestiones de Estado relativas a la niñez. Y quien entre otras cosas, escribiera: “…- Las numerosas presentaciones y acciones frente a la Cumbres y Organismos Internacionales convierte al CASO ARIAS URIBURU en un leading case de esta problemática en el mundo. Gracias a ello, hoy la sustracción de menores es uno de los temas prioritarios en las agendas de los mandatarios americanos.

Faltaba hasta ese entonces:

  1. En el particular: arbitrar en lo inmediato para  lograr el contacto de los hijos con su madre,
  2. Asumir aún más el caso como leading case al haberlo universalizado.
  3. A partir de la “cuestión de Estado” (declarado a nivel nacional): legislar en el futuro invitando a Jordania, a Guatemala y al mundo a prevenir y orientar, dando una rápida solución.
  4. Alzar la voz y liderar con el caso: el encuentro y un “nunca más”.

 

Se trabajó en una solución a través de un Convenio Bilateral, general para toda la infancia; creado por Dr. Romano y consolidado en el diálogo con su amigo, el Juez Supremo del Reino Hashemita y Consejero Espiritual del Rey Abdulah II, Sheik Tamimi. Mientras ambos Estados nos posibilitaron cuatro encuentros en Jordania con mis hijos (Febrero y Agosto del 2004, Enero y Agosto del 2005), el Sheik viajó a la Argentina. Su agenda tuvo como principal eje: la dedicación al encuentro interreligioso, la construcción de un puente entre culturas y largas charlas con su amigo, Carlos Romano, repletas de afinidad espiritual y jurídica. Su excelencia señaló al sitio del Islam: no como contrario  ni razón de defensa en esta historia, sino como la casa que también me recibe y da calor. Al punto que prologó mi segundo libro “JORDANIA, LA TRAVESIA en busca de mis hijos”, editado por Atlántida, honrando el lanzamiento del mismo con Su presencia.

Lo último que dice Jordania, oficialmente, tiene que ver con el concienzudo estudio del proyecto argentino “EL CONVENIO BILATERAL”, y la inclusión de varias naciones que así lo solicitan.

 

 

Mi alma por momentos se sintió cansada. Fueron demasiadas las audiencias explicando a los diferentes mandatarios el cambio que debe darse por la infancia y la fuerza de acción que deben generar los Presidentes para reestablecer, nada más y nada menos, que el vínculo de los niños y niñas sustraídos por sus padres.

 

El presidente argentino de ese entonces no siguió adelante con la política de estado, dejándome sola en el resto del recorrido. El Convenio Bilateral que daría solución a todos los niños en el mundo quedó en  los cajones de funcionarios Jordanos y Argentinos.

 

En agosto de 2005, bajo el techo de las cortes islámicas, concretamos “el  acuerdo”. Imad, el padre de mis hijos, se abrió al diálogo propuesto por el Juez Supremo y yo, prevaleciendo el interés superior de Karim, Zahira y Sharif, entregué la tenencia y renuncié a los alimentos, para  generar confianza y restablecer el orden familiar para nuestros hijos. Se cerraron todas las causas, mientras el padre de los chicos se comprometía a solventar dos viajes anuales a Amman.

 

Las visitas comenzaron a ser fluidas y abiertas, lo mismo que el contacto telefónico y a través de Internet.

 

Fueron estos años muy difíciles, porque al ser un caso con cuestión de Estado, que luego fue abandonado por el mismo Estado, me vi obligada  a reformular mi camino y a llevarlo por el ámbito personal, convirtiéndome en mi propio Jefe de Estado, en mi propio canciller;  llevando adelante la política de amor por mis hijos desde mi lugar.

 

En paralelo lo mismo le ocurrió a la Fundación, que dejó de percibir un subsidio por lo que tuvimos que aggiornarnos a lo que estaba pasando, para no cerrar sus puertas, y desde la web seguir ayudando a los niños en el mundo.

 

Pocos fueron los corazones ante tan magna lucha. Aún hoy seguimos siendo POCOS, pero con TANTO hecho por grandes voluntades. Sin apoyo decidimos seguir adelante. Así fue como fuimos trabajando online con el equipo, instalando una nueva forma de trabajo y de acción. Mantuvimos nuestro objetivo y misión adelante.

 

***

La historia de Karim, Zahira y Sharif nos convoca a prevenir y proteger a los miles de chicos que nacen de un matrimonio mixto o multicultural, los cuales se multiplicarán cada vez más debido a la Internet y al movimiento migratorio mundial, que lleva a la inevitable interrelación entre las diferentes sociedades, culturas y religiones.

 

Retomo unas palabras del Doctor Romano para terminar:

 

…“Cuando el Derecho o el sistema de judialización no alcanzan por divergencias culturales y conforme a soberanías no relacionadas, emerge por impositivo legal de los artículos nueve, once y treinta y cinco de la Convención Sobre los Derechos del Niño, un imperativo en los gobiernos de los Estados que suscriben, para remediar las situaciones de secuestro, respetando el superior interés de los menores de edad, ahora vistos como sujetos de derecho. Por esto, lo que podría ser cuestión familiar de particulares bajo un ámbito cobijado por la acción de la ley, es sin embargo, cuestión de Estado cuando la ley  no da respuesta. La ausencia de espacios de cooperación jurídica, sobre derechos humanos que los Estados hubieran tenido como objeto en el momento de suscribir, impone ser responsables en la gestión. La estrategia es entonces, considerar al niño como persona en el seno familiar, y no contentarnos sólo con que haya sido así enunciado. Allí donde el Derecho resulta insuficiente nace el deber de los Estados. Es necesario generar al igual que los “silencios” de un pentagrama musical, lugares de asepsia para la infancia en tierra neutral y Derecho legislado en un mundo cada vez más peligroso para su integridad psicofísica y espiritual. Quizás en la conclusión del caso Arias Uriburu detrás de este memorándum surja el comienzo de otra historia, una historia de esperanza para la niñez; y es que los niños se relacionen con los particulares a través de las obligaciones que estos contraen, y con los Estados en razón de ser sujetos de  derechos que estos mismos declaran y deben realizar.”…

Gabriela Arias Uriburu

Madre de Karim, Zahira y Sharif

Creadora de la Fundación Niños Unidos para el Mundo

Autora de ¡Ayuda! Quiero a mis hijos. Planeta 1998

Autora de Jordania la travesía, en busca de mis hijos. Atlántida 2005

Bibliografía:

  • Mahmoody, Betty: “Por amor a un niño”, Editorial Emece, 1993.
  • Laylle Meyer, Catherine: “Two children behind a Wall”, Arrow, 1997.
  • Heymans, Patsy: “Secuestrados”, Ediciones Fixot, 1995.
  • Pascarl – Gillespie, Jacqueline: “Once I was a Princess”, Pan Macmillan Publishing, 1995.
  •  www.foundchild.org.ar

 

 

 

 

 

 

 

 

Introducción

 

El fenómeno, habitualmente divulgado como “sustracción” de un hijo por alguno de sus padres, o en su defecto “impedimento de contacto”, tiene en el niño la significación básica que llama a la necesidad de replanteos en cuanto a filosofía jurídica.

          Si lo vemos desde el enfoque ortodoxo del delito, peligra el error de sólo atender al padre que traslada o retiene ilegítimamente como autor, y al otro como víctima, escapando a la prioridad que tiene la infancia.

          Observado desde el ilícito civil, nos viene el temor de privilegiar la medida de  restitución motivada como si un niño fuera “una cosa”.

          Pero convengamos, el niño no sólo es persona de derechos, sino también razón de nuestro futuro. Al no ser cosa, y sufrir más que ninguna parte los estragos del hecho, es entonces el niño, quien determina un tratamiento distinto en este problema, necesariamente operativo, más que de fondo. Un sistema  sustentado más en sus derechos, que en el de sus padres.

          Por ello, concebimos este proyecto de acuerdo bilateral entre los distintos Estados, pasible como anexo a Convenios Multilaterales para aquellas naciones que los hubieren ratificado, y posible para aquellas otras que no contaren con espacios de cooperación jurídica internacional en virtud de diferentes sistemas de Derecho. Asistido por un proceso capaz de incluir distintas visiones culturales y paradigmas.

Pensamos en algo de esencia operativa para la infancia, amparamos el respeto a su interés superior, y velamos por el núcleo familiar en su dinámica, lo que equivale a la idea de “vincular en lo inmediato”, “restablecer vínculos”. Y esto importa guarecer, dar hospitalidad, sostener la integridad, a modo cautelar o  como de previo y especial pronunciamiento.

Identificamos en el proyecto la necesidad de que participen expertos que medien desde una situación de autoridad, trabajo interdisciplinario, y rapidez de gestión. Incluimos la posibilidad de identificar a los Estados como socios de una labor componedora, sin conflictos posibles entre sí, y privilegiamos un mayor protagonismo del país donde los niños fueran hallados, como dato de una ineludible realidad.

Aspiramos a que, uniendo culturas, sea este el camino a un Tribunal Internacional comprometido en su proceder a lo operativo más que empeñado en actuaciones resolutivas, sobre un tema, el familiar, cuya característica está signada por la dinámica de la mutación, y tiene sello en la actitud de vida de los hijos.

 

Creemos que son puntos esenciales:

–       Privilegiar la vinculación como esencia del proceso.

–      Superar la disyuntiva de los padres distantes, y cualquier divergencia cultural o jurídica en los Estados comprometidos.

–      Garantizar una labor con la familia como factor armónico y de posibles conductas relacionales.

–      Admitir en el ámbito de la tercería un nivel de negociación destinado a acuerdos finales.

 

Obra como espíritu del proyecto que he diseñado concebir que las naciones deben generar a favor de los niños:

Tiempos diferenciados que importen un “alto a la agresión”, “suspensión de plazos”.

Espacios neutrales, a través de Estados distintos de los implicados; o bien instaurando, en propio territorio, “zonas neutrales”, mediante el resorte legislativo.

Actitudes innovadoras, lo que importa la capacidad de formular modelos alternativos a los tradicionales en materia de resolución de conflictos.

Esto como ámbito de gestión de acuerdos para RESTABLECER  EL VÍNCULO INTEGRAL DEL NIÑO. Olvidando transitoriamente cuestiones de fondo o cautelares.

No es definir custodia o tenencia, ni régimen de visitas. Es programa para la conciliación y el vínculo parental.

 

Dr. Carlos Romano

 

Tres preguntas inaugurales

 

¿Karim, Zahira y Sharif contaron con tiempo y tan siquiera preparación mínima para atravesar la tormenta afectiva a la que fueron sometidos?

 

¿Acaso los responsables del secuestro consideraron que el equilibrio del  mundo íntimo de estos niños incluía  la figura cotidiana de su madre atendiéndolos y amándolos?   

 

¿Existe razón saludable suficiente para desgarrar de la noche a la mañana a tres hijos de su madre, siendo que estos se hallan en un período que requiere, fundamentalmente, de su presencia ?

 

Hablar de niños es hablar del principio de la vida, de la esperanza aún no desgastada o bastardeada, del todo por hacer y del todo con qué hacer.

Hablar de secuestro es hablar de apoderamiento y retención de una persona. El secuestro es un delito.

Por esto, el secuestro de un niño, medien las justificaciones supuestamente atenuantes que medien por parte del secuestrador, remite entonces a hablar del secuestro de la vida en su principio, del secuestro de la esperanza, de un acto delictivo perpetrado sobre ese todo por hacer y con qué hacer, que es el niño.

Como sabemos, todo enfrentamiento entre los padres provoca, en distintos grados, inquietud y desestabilización del hijo. Resulta insoslayable que la separación de la pareja parental “golpea” y sacude el mundo infantil en todas sus dimensiones. Si enfrentamiento y separación implican perturbaciones de la existencia, imaginemos lo que puede provocar el secuestro de su persona en la psique del niño.

La salud anímica se caracteriza, entre tantos otros rasgos, por lo que el psicólogo Adler denomina  sentimiento de comunidad. Este implica el interés demostrado por los asuntos del prójimo, así como el trato  y la colaboración con éste en un pie de igualdad.

Las posibilidades para el desarrollo de este sentimiento están dadas en el alma de todo niño. Lo esencial para esto es, ante todo, la relación con la madre, que es el primer “tú” con quien el niño construye un vínculo social. Este vínculo debe ser tal, que el niño pueda experimentar ejemplarmente al otro confiable y despierte su interés hacia los demás.*

En situación de secuestro, lo probable es que por insuficiencia de preparación, este niño crezca “como en país enemigo”.  La resultante habrá que buscarla en términos de potenciales problemas para el logro y la armonía del desarrollo psicosocial. La expresión “país enemigo”, puede tomarse como metáfora de esa dimensión de soledad, fractura y desvalimiento que, al menos en los primeros momentos, sino en todos, vive el niño secuestrado. El hecho de que el secuestrador sea uno de sus padres no invalida el enunciado. La vivencia de angustia y desgarramiento pasa a formar parte de su bagaje existencial. Pese a todo lo que, a partir del entorno, se le ofrezca para calmar su dolor o llenar sus vacíos, el niño separado inesperada y traumáticamente de alguno de sus padres, vive “con la tierra quebrada bajo sus pies”.

El texto precedente introduce un mínimo marco desde el cual referirse a la historia de Karim, Zahira y Sharif.

Comentar sobre su situación sin concientizar de continuo lo que subyace en lo profundo de sus psiques implicaría falta de responsabilidad y aptitud para con el abordaje y tramitación de este conflicto que, no cabe duda, ha alcanzado categoría de paradigmático.

En lo que respecta a las exiguas visitas que Gabriela pudo hacer a sus hijos, vale la aclaración de que los videos tomados en cada viaje ponen a disposición datos que no pueden ignorarse, que  “deben verse”.

Los niños se ven obligados a recibir a su madre en medio de un montaje escenográfico que les demuestra que “la presencia de ésta es peligrosa y que son, justamente ellos, los que están en peligro”. Sonrisas y actitudes falentes de espontaneidad por parte de los adultos, juegos, y a un costado vigilante y silenciosa, la figura de una asistente auditando, junto con la presencia de guardias armados en el exterior de la casa, ingresa la idea de “posible muerte de alguien”.

Esta situación genera presión psicológica sobre la madre y también sobre los niños; en el caso de estos últimos, debe considerarse, asimismo, la posibilidad de manipulación psicológica.

A esto se agrega que la circunstancia de riesgo bélico en medio oriente, refuerza exteriormente lo traumático interior que viven los tres niños. Este es un elemento que, necesariamente, debe  valer como indicador de la gravedad de la situación que se analiza.

Es momento de ponernos a pensar, e invitar a Jordania a que también lo haga, que no tenemos derecho a seguir manipulando la salud psíquica de tres niños que, más allá de que su padre piense que tienen que estar con él y no con la madre, tienen el absoluto derecho de vivir a resguardo de adultos enfrentamientos que no deberían incluirlos y que sin embargo no sólo lo hacen, sino que los implican.

Aunque se vivan en forma particular, hay situaciones que son responsabilidad de los estados. En este caso, son los estados y los dos padres de Karim, Zahira y Sharif, quienes deben avenirse a poner fin a un conflicto que ha ocupado cinco años de la vida de estos tres niños. En lo que respecta a la madre, me consta que siempre estuvo bien predispuesta y me consta que aún sigue estándolo.

 

Lic. Victoria Birabén
Directora Científica

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